Cuando no tienes valor propio, "Feliz Año Nuevo" que envías durante las festividades es solo una molestia para los demás. Cuando no tienes dinero ni valor, tu visita a amigos y familiares es solo un susto. Lo más barato en el mundo es la dulzura inútil y el corazón vacío. Cuando no tienes poder, no hables. Cuando tienes poder, no necesitas hablar. En resumen: ¡ser útil para los demás es mejor que ser amable!