Quiero ser muy claro: la puerta a la diplomacia sigue abierta. Las conversaciones en Ginebra hicieron progresos genuinos hacia un acuerdo sin precedentes entre Irán y los Estados Unidos y, aunque la esperanza era evitar la guerra, la guerra no debería significar que la esperanza de paz se extinga. Sigo creyendo en el poder de la diplomacia para resolver este conflicto. Cuanto antes se reanuden las conversaciones, mejor será para todos.