El aumento de la demanda de alimentos ricos en proteínas es un indicador de recesión. Cuanto más angustiadas están las personas, más van al gimnasio (para recuperar el autocontrol, ya que no pueden controlar la economía) y más se enfocan en el alto contenido de proteínas. Por cierto, esta es la razón por la que las ventas de alcohol también han disminuido.