Ya tenemos un enorme déficit comercial con la UE en productos alimentarios y agrícolas. Este acuerdo hará que ese déficit sea aún mayor. También volveré a someter a la alimentación y la agroindustria del Reino Unido a las normas, regulaciones y sentencias del Tribunal del TJUE de la UE, procesos en los que esta vez no tendremos voz. Y socavará los avances tecnológicos británicos en agricultura, en los que nos estamos convirtiendo en líderes mundiales, porque devuelve esa investigación a la muerte del enfoque 'prudencial' de Bruselas, que considera toda innovación como un riesgo a menos que se demuestre lo contrario. Un gran retrógrado para el Reino Unido, gran victoria para la UE.