Una tendencia global así nunca volverá a ocurrir: fue lo más cerca que estuvimos de la paz mundial. 🫰 En 2013, internet fue testigo de una de las primeras sensaciones verdaderamente globales de la era de las redes sociales: el Harlem Shake. Impulsado por la canción del productor estadounidense Baauer, el meme explotó, con miles de versiones que aparecieron en pocos días y millones de personas en todo el mundo uniéndose. El formato era sencillo y repetitivo, lo que lo hacía perfecto para la viralidad. El vídeo comenzaba con una persona sola bailando de forma torpe, seguido de una repentina "caída" en la música. La pantalla cortaba bruscamente, revelando una escena caótica donde todos los presentes en el plano estaban disfrazados, haciendo movimientos salvajes, sin lógica ni razón. Esta estructura fácil de replicar animó a escuelas, empresas, ejército, universidades e incluso organismos gubernamentales a crear sus propias versiones. A diferencia de las campañas guionizadas, el Harlem Shake se difundió de forma orgánica, ilustrando el poder de la participación colectiva en la cultura online.