Es un tema complicado. Es muy cierto que las casas de apuestas tradicionales han estado presionando contra la laguna regulatoria que los mercados de predicción han estado explotando. Sin embargo, las casas de apuestas también han cubierto su riesgo invirtiendo en la creación de sus propios mercados de predicción "regulados" por la CFTC. En lo que respecta a la cuestión del daño al consumidor, es un tema complicado. Las casas de apuestas tradicionales tienen el incentivo de fijar las cuotas de una manera que sea ventajosa para la casa (ya que están al otro lado de todas las apuestas). También tienen un historial de fomentar más apuestas a apostantes tontos y de desanimar o alejar a los apostantes inteligentes. Sin embargo, para que los mercados de predicción crezcan, necesitan atraer más liquidez. Para atraer más liquidez, necesitan atraer más dinero institucional. Y para atraer instituciones, necesitan atraer dinero tonto contra el que esos traders institucionales puedan apostar. Así que, los incentivos para los mercados de predicción tampoco son buenos. Además, cuando las apuestas deportivas se regulan a nivel estatal, existen más protecciones integradas. Las casas de apuestas están obligadas a ofrecer recursos de juego responsable y una parte del dinero de los impuestos que los estados generan con las apuestas deportivas se revierte a servicios de tratamiento de adicción al juego. Además, si un estado como Utah no quiere que sus ciudadanos puedan apostar en deportes, pueden prohibirlo. Los mercados de predicción no cuentan con ninguna de esas protecciones o controles.