Los mensajes de voz deberían morir. Odio a todos los que los envía. Cuando alguien me envía una nota de voz, no la miro durante días. Es la forma más egoísta de comunicación. Estás descargando tu tiempo de escritura a mi tiempo de escucha. Tú tienes comodidad y yo me quedo atado a tu ritmo. No puedo ni hojearlos ni referenciarlos después.