Irán llegó a presumir de controlar cuatro capitales árabes: Bagdad, Damasco, Beirut y Saná en una alianza apodada el "Eje de la Resistencia". Pero la red —utilizada durante mucho tiempo como fuerza regional contra Israel— se ha debilitado desde la guerra de Gaza y ahora corre el riesgo de colapsar, trastornando el equilibrio regional.