Ayer, el hilo de seda verde son los huesos rojos de la tumba. La luz de la luna se ha marchitado en la tarde, y las canciones melancólicas resuenan en armonía. Siempre no hay lágrimas de alegría ni de tristeza; es el cabello blanco del mundo, y el valor de la espada se ha convertido en cenizas. El sonido de la cítara y la madera susurra con el viento, y cuando las cuerdas terminan, el viento otoñal llora y regresa, así que no preguntes dónde empezó. Los héroes siempre no tienen salida; ¡el vino milenario del mundo no entiende esta tristeza!