La actitud de una persona y de una sociedad hacia la belleza te lo dice todo sobre ella. Una actitud hacia la belleza que sea reverente, con estándares objetivos y amor evidente, es una sociedad pro civilización y pro humana. Una actitud que utiliza el arte para declaraciones políticas, el gusto es "subjetivo" y el sentimiento es indiferente, es siempre una sociedad anticivilizacional perversa, que no se rehúye ante horrores indescriptibles contra la humanidad.