Como todos, me rompe el corazón escuchar sobre otro miembro del servicio caído como resultado de la Operación Furia Épica, que fue diseñada para acabar con el régimen de terror iraní en el mundo. Al igual que con los demás caídos, estos valientes estadounidenses pagaron el máximo sacrificio para derrocar a uno de los regímenes más bárbaros del mundo. Esto es un recordatorio del alto coste de la libertad y de poder vivir sin miedo. Que Dios mantenga cerca a todos los caídos y cure a los heridos.