El año pasado, en esta época, volví a casa desde Pekín para celebrar el Año Nuevo, y estuve durmiendo en casa. Esto es solo una excusa para justificar lo que se perdió; la verdadera razón de lo que se perdió no es externa, sino que proviene de la falta de concentración, falta de determinación, falta de capacidad de ejecución y falta de comprensión personal. No se puede culpar a nadie. Este año, si hay una oportunidad, es muy probable que no la pierda.