Por eso tenemos agentes de ICE. Que Dios les bendiga por su ingrata labor para proteger a las comunidades estadounidenses de estas personas enfermas.
Además, tómate un minuto para pensar en lo profundamente adoctrinado y trastornado que debe estar uno para salir en medio de una jornada laboral y protestar CONTRA los agentes de la ley que deportan monstruos como este.
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