A menudo, las personas desestiman una opinión por quién la emite o cómo se comportó esa persona en el pasado. Eso es un error. Si filtras ideas basándote en la persona en lugar del argumento, estás dejando que el sesgo guíe tus decisiones. Por supuesto, hay personas que están constantemente equivocadas o que claramente están defendiendo su propio interés, pero eso no justifica rechazar automáticamente cada idea sin interactuar con ella.